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Historia
Historia
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Población aborigen de Lanzarote
Antes de que se iniciara la conquista de la isla, en 1402, Lanzarote se hallaba habitada por los mahos o majos, pueblo de raÃz bereber y origen norteafricano que habrÃa llegado a la isla en torno al año 500 a.C. El nombre indÃgena de la isla es Tyterogakat o "Tytheroygatra", que se ha traducido como la quemada empleando un topónimo geográfico bereber tuareg de Argelia central. .
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Los majos: ¿Quiénes eran y de dónde procedÃan?
Aunque se ha popularizado el etnónimo “guanche†como gentilicio de todos los aborÃgenes de Canarias, que habitaban las islas con anterioridad a su conquista, lo cierto es que, en sentido estricto, ese nombre se referirÃa exclusivamente a los indÃgenas de Tenerife. Cuando el navegante genovés Lancelotto Malocello arribó a Lanzarote a principios del siglo XIV, sus habitantes al parecer se llamaban a sà mismos majos, según el etnónimo que ha pervivido en las fuentes etnohistóricas o en la toponimia insular (Cueva de Los Majos, piedra de Los Majos, etc). .
Está probado que primeros habitantes de la isla, como los del resto de Canarias, procedÃan del Norte de Ãfrica, de un espacio geográfico que se extiende, aproximadamente, desde Túnez hasta la costa atlántica, y desde el Mediterráneo hasta el lÃmite meridional del desierto del Sáhara, entroncados cultural y genéticamente con los pueblos bereberes del actual Magreb. En el caso lanzaroteño, existe una similitud en el tipo de hábitat (las llamadas “casas hondasâ€) con el presente en el Atlas Medio y en otras regiones de Marruecos. Los grabados rupestres de la isla son comunes al resto del Archipiélago y al noroeste africano, con gran profusión de sÃmbolos podomorfos, presentes también en las cimas del Atlas y de la Kabylia. Por su parte, la cerámica muestra paralelismos con las del NeolÃtico tardÃo sahariano. El gentilicio “majo†ha sido relacionado con los nombres de tribus bereberes norteafricanas recogidos por autores grecolatinos, tales como los maxios, mazies y mauros. Finalmente, las frases y palabras conservadas de época aborigen remiten al tronco camito-bereber de los diferentes dialectos hablados en Canarias. HabrÃa que destacar también la existencia de grabados alfabetiformes, como en el resto de las islas, propios de la escritura lÃbico-bereber o tifinagh, junto a otro tipo de escritura, que parece exclusiva de Lanzarote y Fuerteventura, a la que se ha llamado “latinaâ€, por su similitud a la cursiva pompeyana, y que podrÃa suponer la cierto nivel de romanización de las poblaciones bereberes llegadas a la isla. .
En cuanto a las fechas del poblamiento, la mayorÃa de las teorÃas apuntan a un momento próximo al año 500 a.C. para datar las primeras arribadas humanas a las Canarias. En el caso de Lanzarote, la arqueologÃa ha demostrado que el horizonte cultural de los primeros pobladores de la isla se corresponde con la protohistoria del noroeste africano, protagonizada por pueblos bereberes influenciados por la cultura púnica, y quizás también por la latina. Las causas exactas que motivaron el desplazamiento se desconocen. .
Sobre el aspecto fÃsico de los aborÃgenes de la isla poco se sabe con certeza, debido a la escasez de estudios antropológicos. Las limitadas piezas óseas estudiadas remiten a un tipo de estatura media-alta y acusada robustez, de caracterÃsticas mediterranoides norteafricanas. Las fuentes etnohistóricas, principalmente la crónica normanda de la conquista (Le Canarien), se limita a apuntar que “son gente hermosa y bien partidaâ€. .
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Elementos culturales y arqueologÃa
El hábitat más generalizado de los aborÃgenes canarios era la cueva, tanto natural como construida artificialmente. En Lanzarote, sin embargo, el hábitat predominante fueron los poblados en superficie. Los lugares de habitación, agrupados en aldeas –de las que hay localizadas más de una veintena- , tenÃan unas caracterÃsticas muy peculiares en el contexto arqueológico canario. Se trata de las llamadas “casa hondasâ€, denominadas asà porque el piso se halla excavado en la tierra, de modo que la mitad o más de la habitación quedarÃa bajo el nivel del suelo. Junto a estas, algunos tubos volcánicos eran utilizados como estancias, casi siempre de manera ocasional. .
La principal zona de asentamiento aborigen corresponderÃa con el área central de la isla, conocida como “El Jableâ€. Destaca el yacimiento de Zonzamas, uno de los mayores poblados indÃgenas de Canarias, residencia del último “rey†de Lanzarote, y que continuó siendo habitado bastante después de finalizar la conquista. Otras zonas arqueológicas destacadas son la llamada La Gran Aldea (hoy Teguise), Ajey (actualmente San Bartolomé) o el Lomo de San Andrés. .
En cuanto al mundo de las creencias, parece que se trata de un pueblo monoteÃsta, tal y como se desprende de algunas crónicas. En el resto de las islas también está generalizado el culto a uno o dos dioses principales, asociados por lo general al sol y/o la luna. Junto a estos, aparecen gran cantidad de lugares sacralizados, asà como sÃntomas de un culto a elementos de la naturaleza, como montañas y acuÃferos. Las crónicas hacen referencia a los cultos majos para pedir lluvias, hecho lógico dado el carácter semidesértico del clima isleño. Llama la atención el hallazgo de figurillas lÃticas de tipo antropomorfo y zoomorfo asociados a rituales, interpretados como Ãdolos. Destaca entre éstos el llamado Ãdolo de Zonzamas, que guarda similitudes estilÃsticas con ciertas esculturas fenicias y púnicas. Los efequenes, por su parte, eran templos en forma circular en los que se hacÃan rituales y ofrendas. También se han vinculado con ciertos ritos a las llamadas “queserasâ€, conjuntos de acanaladuras artificiales sobre la toba volcánica que podrÃan haber servido para el derramamiento de leche y otros productos. Los majos honraban a sus difuntos, a los que enterraban en cuevas o en fosas, a través del ajuar funerario compuesto por cerámica, material lÃtico, conchas y adornos. .
La cultura material es rica en cerámica elaborada sin torno, cuchillos de obsidiana, morteros y tahonas de piedra y objetos fabricados con huesos, asà como adornos personales a base de piedras, material óseo y malacológico. .
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Organización económica y socio-polÃtica
La base económica de la antigua sociedad lanzaroteña estaba representada por las actividades agrÃcolas y ganaderas, complementadas con la recolección de especies vegetales silvestres, la pesca y el marisqueo, y la captura de pequeños animales del medio insular. La agricultura era muy precaria, de tipo cerealista, basada en el cultivo de cebada con métodos rudimentarios. Ésta era empleada para la elaboración del gofio. La ganaderÃa serÃa la fuente principal de recursos económicos para los majos, dada la adaptación del ganado caprino a las condiciones ambientales de la isla. La cabra, la oveja y el cerdo son las principales especies domésticas presentes en época aborigen, de las que se extraÃa carne, leche, queso (cuajada) y manteca. La alimentación de los majos se completaba con un alto consumo de mariscos (lapas y burgados, principalmente), con los peces capturados de forma rudimentaria, la caza de aves (pardelas, hubaras) y reptiles y la recolección de productos vegetales como los dátiles. .
Socialmente, el núcleo fundamental de organización maja era la familia extensa, o el linaje, en torno al cual se articulaban las actividades productivas y reproductivas. Muchos autores han defendido la filiación matrilineal (en que el parentesco se establece con la familia materna) como sistema constitutivo de los linajes lanzaroteños, como parece que ocurrÃa entre los canarios de Gran Canaria y en tribus bereberes norteafricanas con anterioridad a la islamización. En el momento inmediato a la Conquista, la sociedad maja habrÃa iniciado su tránsito desde un modelo tribal, escasamente jerarquizado y basado en las relaciones de parentesco, hacia un modelo de jefatura, en que aparece la figura jerárquica del “jefeâ€, con funciones redistributivas y poder sobre todo el ámbito insular. Otras prácticas sociales majas serÃan la poliandria, según la cual cada mujer tendrÃa tres maridos, tal y como relata la crónica Le Canarien, asà como la “hospitalidad de lechoâ€, atestiguada en la leyenda de la princesa Ico, que significarÃa la cesión temporal de los derechos maritales a favor de otros hombres, como señal de agasajo hacia los huéspedes. .
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La conquista de Lanzarote
La isla de Lanzarote era conocida en el mundo antiguo. Fue visitada por los Fenicios, que buscaban la orchilla, un liquen que crece en las rocas orientadas al norte de la isla y del que se obtenÃa tinte rojo. El único testimonio documental de la época medieval, muy dudoso, es el famoso viaje de San Borondón. En 1312 el navegante genovés Lanceloto Malocello redescubrió la isla de Lanzarote para Europa y le dio su actual nombre, que aparece por primera vez en el mapa portulano de Angelino Dulcert en 1339. Durante los siguientes cincuenta años se organizan varias expediciones, más bien razzias, que buscan esclavos, pieles y tintes. Comienza con esto el declive de la población aborigen. En 1377 el vizcaÃno Ruiz de Avendaño, comandante corsario de la flota castellana, naufraga tras una tormenta en la isla de Lanzarote, donde es recibido por el rey Zonzamas, que le ofrece la hospitalidad de lecho con la reina Fayna. De esta relación nace la princesa Ico, blanca y rubia, madre del último rey de Lanzarote, Guardafia. En 1393, el noble castellano Almonáster llega a Lanzarote. Cuando regresa a la penÃnsula lleva consigo nativos y algunos productos agrÃcolas. .
Las primeras expediciones europeas de saqueo en busca de esclavos recalaban primero en Lanzarote y La Graciosa por ser las islas más cercanas a la penÃnsula ibérica. Esto contribuyó a una disminución demográfica durante el siglo XIV, de manera que cuando llegaron las primeras expediciones de conquista la población estaba en claro retroceso. .
La conquista definitiva de la isla se produce con la expedición de los mercenarios y aventureros normandos Juan de Bethencourt y Gadifer de la Salle, al servicio de Enrique III de Castilla. Cuando llegan a la isla en 1402 quedan solo 300 nativos y los expedicionarios se establecen en la Costa del Rubicón, en el sur de la isla. Después del intento fallido de conquistar Fuerteventura, Bethencourth vuelve a Castilla y le es otorgado el señorÃo de Lanzarote. Cuando regresa la resistencia de los nativos ha sido reprimida a sangre y fuego por Gadifer de la Salle. Tras sucesivos fracasos en la conquista de otras islas y dado el escaso interés comercial que despertaba Lanzarote entonces, Jean de Bethencourt cede el señorÃo de la isla a su pariente Maciot de Bethencourt. .
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El señorÃo feudal
Lanzarote se convierte en un señorÃo feudal que pasa de mano en mano de los descendientes de Bethencourt a nobles andaluces como el Conde Niebla, Hernán de Peraza y Pedro Barba. .
En estos primeros años se llevará a la isla un importante contingente repoblador de origen berberisco, que se fusionará con la población aborigen y con los colonizadores europeos. .
Durante las siguientes centurias la isla mantendrá una estructura de poder feudal, hasta la abolición del señorÃo por las cortes de Cádiz en 1812. Dada la cercanÃa con la costa africana, Lanzarote será objetivo de los ataques de piratas berberiscos y europeos. En 1586 el corsario berberisco Amurat toma la isla con quinientos hombres y captura a la familia del señor. En 1618 Soliman invade y arrasa la isla. Sir Walter Raleigh, durante su última expedición en busca del Dorado, ataca Arrecife en 1617 y arrasa la ciudad. La población se refugia durante los ataques en la cueva de los Verdes. .
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Siglo XVIII
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La erupción de Timanfaya
"El dÃa 1 de septiembre 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza...y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra", según el testimonio del párroco Lorenzo Curbelo. La isla se transformó por completo. Diez pueblos quedaron enterrados (Tingafa, Montaña Blanca, Maretas, Santa Catalina, Jaretas, San Juan, Peña de Palmas, Testeina y Rodeos) y durante seis años la lava se extendió por la zona sur cubriendo un cuarto de la isla y llenando las vegas cercanas de cenizas volcánicas. En 1824 de nuevo comienzan la erupciones en Timanfaya. Se produjeron terribles hambrunas y buena parte de la población se vio obligada a emigrar. Desde entonces el paisaje se ha transformado gracias a las técnicas agrÃcolas de cultivo sobre lapilli (rofe) volcánicos que los conejeros emplean para captar la humedad de los alisios. .
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Actividad económica
Durante la segunda mitad del siglo XVIII se introdujo el cultivo de la Barrilla o Cosco (Messembryantemun nodiflorum o fructiferum), una planta rastrera rica en álcalis que se empleaba para la fabricación de jabón y la obtención de sosa,tal fue la explotación de dicha planta que la iglesia quiso establecer el diezmo sobre ella. De América llega a Lanzarote el cultivo de la cochinilla en tuneras, la papa y el tomate. La cochinilla fue durante algún tiempo una de la industrias más importantes de la isla. TodavÃa pueden verse las plantaciones en los pueblos de Guatiza y Mala. De Europa llegan las viñas con las que se fabricara el vino de malvasÃa, el preferido por el personaje de Shakespeare Falstaff. En cuanto a la pesca esta fue siempre de bajura o artesanal y litoral. No se lleva a cabo una actividad pesquera importante hasta principios del siglo XX, siendo Cabo Blanco la zona predilecta de los marinos conejeros. .
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Siglos XIX y XX: Lanzarote Contemporánea
Desde mediados del siglo XVIII Lanzarote abandona su anterior modelo económico cerealista, que la habÃa convertido durante toda la Edad Moderna en el "granero de Canarias", para dedicarse a nuevos productos de exportación, entre los que destacó la barrilla y, tras las erupciones de Timanfaya y el acondicionameinto de zonas como La Geria, el cultivo de la vid para la producción de vinos y aguardientes. Estos cambios sentarÃan las bases de un nuevo modelo de isla, que se afianzará desde mediados del siglo XIX. Los procesos más sobresalientes de esa Lanzarote contemporánea serán: el fin del señorÃo; el ascenso de Arrecife como principal núcleo urbano y poblacional; la aparición de nuevos monocultivos de exportación, fundamentalmente la cochinilla, y el creciente interés de ciertos sectores de la sociedad insular por el devenir polÃtico de Canarias, marcado en aquel momento por el llamado pleito insular. .
El sistema señorial impuesto en Lanzarote y otras islas del archipiélago tras su conquista serÃa abolido en 1911, momento en que se extinguen los señorÃos en toda España. Además, administrativamente, se crean en este momento los ayuntamientos modernos, tal y como hoy los entendemos, desapareciendo el concepto de parroquia que hasta entonces se habÃa mantenido. .
En el plano económico, la crisis de la barrilla, producto que habÃa hecho crecer al puerto de Arrecife, produjo una profunda debacle que obligarÃa a muchos isleños a emigrar, hecho que se agrabarÃa debido a un ciclo de sequÃas y plagas, asà como a la erupción volcánica de 1824, la última registrada en la isla. Las cosas cambiarÃan en torno al año 1850, momento en que comienza el periodo de expansión de la cochinilla, un insecto parásito de la tunera o nopal del que se extrae el colorante carmÃn utilizado por la emergente industria textil británica del momento. El auge de la cochinilla sirvió como empuje definitivo al puerto de Arrecife, ciudad en torno a la cual se estableció una emergente buerguesÃa insular, asà como un creciente número de barcos que faneaban en el caladero canario-africano. En 1847 una real orden traslada la capital de la isla desde Teguise hasta Arrecife y en 1852 el puerto arrecifeño se ve incluido entre los puertos libres de impuestos y aduanas que establece la Ley de puertos francos de Canarias, dando un gran impulso a la economÃa insular. .
En el terreno polÃtico, el siglo XIX y buena parte del XX estarÃan marcados en Canarias por la rivalidad entre las oligarquÃas de las dos islas más pobladas (Tenerife y Gran Canaria) que se disputaban la hegemonÃa sobre el Archipiélago, por entonces constituido en una sóla provincia, con capital en Santa Cruz de Tenerife. El llamado pleito insular acabó salpicando a la polÃtica lanzaroteña. Desde 1911 se constata un creciente interés por los asuntos regionales en todos los municipios conejeros, en el momento en que Gran Canaria habÃa apostado ya por la división provincial. En principio las instituciones insulares se habÃan mostrado contrarias a las tesis divisionistas, pero luego se alinearon en cierto modo con ellas, esperando que la descentralización del archipiélago supusiera mejoras para la isla, y defendiendo propuestas luego incumplidas, como el distrito electoral insular. En el marco del pleito se inscribe también la Ley de Cabildos de 1912, con la que surgen las instituciones de carácter insular tal y como hoy las concebimos. .
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1967-2008: La era del turismo
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El auge del turismo
En 1967 se acababan de poner en marcha los dos primeros establecimientos turÃsticos de la zona costera de Puerto del Carmen: el Hotel Los Fariones y el Hotel San Antonio. Estos dos primeros hoteles serÃan testigos de la que posiblemente haya sido la mayor transformación experimentada por Lanzarote a lo largo de su historia, pasando de ser una isla subdesarrollada y sedienta, de campesinos, pescadores y emigrantes, a convertirse, en unas décadas, en una potencia turÃstica capaz de atraer a casi dos millones de visitantes cada año, con un vertiginoso desarrollo demográfico causado por una fuerte inmigración. .
Para hacer posible el "milagro turÃstico", la isla tuvo, previamente, que sortear el principal obstáculo que durante siglos habÃa condicionado el desarrollo de sus gentes: la práctica ausencia de agua potable. El clima subdesértico de Lanzarote habÃa producido durante siglos innumerables episodios de crisis, hambrunas y emigraciones masivas. A la altura de 1960, las obras realizadas para canalizar agua desde Famara hasta Arrecife o el gran depósito llenado con agua procedente de otras islas creado a principios de siglo en la capital insular ("La Mareta del Estado") apenas eran suficientes para asegurar el rudimentario suministro de los apenas 36.000 habitantes con que por entonces contaba la isla. La solución llegarÃa cuando en 1964 se instala en Lanzarote la primera planta desaladora de Canarias, del Estado español y del territorio europeo, por iniciativa de los hermanos DÃaz Rijo, y con apoyo de todos los sectores económicos insulares. Esta, que serÃa una de las primeras desaladoras del planeta, supondrÃa para Lanzarote la posibilidad de adentrarse en nuevos sectores económicos que la alejasen de su secular subdesarrollo. .
Hacia 1968 regresa de su estancia en Nueva York el artista lanzaroteño César Manrique, quien pronto se puso en marcha para generar las condiciones con las que Lanzarote se transformarÃa en un destino turÃstico respetuoso con su paisaje e identidad cutural, encontrando el apoyo necesario en la figura del por entonces presidente del Cabildo, José RamÃrez Cerdá. El tándem César Manrique - José RamÃrez, junto a la conciencia social generada por el periódico insular "La Antena", hicieron posible convertir, en una década, a Lanzarote en algo más que un destino turÃstico de buen clima y playas, en donde el paisaje agrÃcola, la naturaleza volcánica de la isla, la idiosincracia del isleño, el arte y la arquitectura tradicional se combinaron para crear una marca turÃstica genuina. En 1968 se habÃa abierto al público el tramo visitable de la Cueva de los Verdes, acondicionado por el artista Jesús Soto. Ese mismo año, Manrique inaugurarÃa la escultura "Fecundidad", o "Monumento al Campesino", en el centro geográfico de la isla, junto a una Casa-Museo inspirada en la arquitectura tradicional. A esta obra le seguirÃan las del Mirador del RÃo, el Centro de visitantes de las Montañas del Fuego (Timanfaya), el Museo Internacional de Arte del Castillo de San José y el acondicionamiento de Los Jameos del Agua. De esta manera, cuando el turismo era aun una actividad embrionaria, la isla supo dotarse de una red de centros en los que arte y naturaleza se fusionaban para seducir al visitante extranjero. Todo esto generó entre los lanzaroteños una conciencia ambiental que hizo merecedora a la isla del tÃtulo de Reserva de la Biosfera, otorgado por la UNESCO en 1993. .
Otro punto fundamental en las últimas décadas es la rápida decadencia del sector pesquero que, a principios de los años 70, era fundamental en la economÃa de la isla, pasando hoy a un plano muy secundario. La ocupación de la antigua colonia española del Sáhara Occidental por parte de Marruecos, en 1975, supuso la pérdida del caladero tradicional en el que faenaba la potente flota pesquera de la isla. Asà pués, desde mediados de la década de los 70 se aprecia la paulatina caÃda de los sectores primarios tradicionales de la economÃa insular, dejando paso a la hegemonÃa del turismo y las actividades asociadas a él (construcción, comercio, hostelerÃa, etc). .
Todos estas transformaciones coincidieron en el tiempo con los últimos años de la dictadura franquista y con el proceso de recuperación de las libertades polÃticas que llegarÃa a España tras la Transición, creándose un marco de democracia y autonomÃa para las Islas Canarias. .
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Lanzarote hoy
A pesar de la conciencia ambiental de los isleños, algunos aspectos del modelo desarrollista y ambientalmente insostenible implantado en otros destinos turÃsticos comenzaron a hacerse notar en Lanzarote desde finales de los años 80. Antes de su muerte, en 1992, el propio Manrique se habÃa colocado a la cabeza de las protestas contra del turismo masivo y los desaciertos urbanÃsticos, convirtiéndose en un sÃmbolo de la defensa del territorio y la naturaleza de Canarias. La isla vivió la mayor manifestación popular de su historia el 27 de septimbre de 2002, bajo el lema "No a la destrucción de la Lanzarote". Aun asÃ, el crecimiento turÃstico ha seguido siendo una constante a lo largo de los últimos años, pasando la isla de 50 mil plazas hoteleras en 2001 a más de 72 mil en 2006. Este desmedido crecimiento se ha producido a pesar de la pionera normativa urbanÃstica puesta en marcha en Lanzarote a través de sus sucesivos Planes Insulares de Ordenación del Territorio (PIOT) y de las moratorias decretadas para la construcción, planeamiento urbanÃstico que ha sido incumplido por un buen número de nuevos establecimientos hoteleros, cuyas licencias han sido anuladas por la justicia, encontrándose en la actualidad en una difÃcil tesitura legal, y cuyo futuro aun se desconoce ArtÃculo diario El PaÃs. .
La economÃa volcada hacia el turismo y el sector de la construcción ha llevado a Lanzarote de ser una isla que emigraba a ser una isla que vive una enorme inmigración fruto de la cual ha experimentado un espectacular aumento demográfico. En la actualidad, la mitad de la población que reside en Lanzarote ha nacido fuera de la isla, y una cuarta parte de los censados son extranjeros. Pese a que suela tener mayor impacto mediático la inmigración procedente del Ãfrica continental por vÃa marÃtima (el llamado fenómeno de las pateras), por las condiciones en que esta tiene lugar, el mayor contingente poblacional procede, en cambio, del continente europeo. .
En resumen, Lanzarote ha vivido en las últimas décadas el mayor desarrollo socio-económico de su historia, abandonando definitivamente su marginalidad. Por ello, la isla asume en la actualidad algunos de los más importantes retos a los que se enfrentan las sociedades modernas de nuestro tiempo, como son la necesidad de compatibilizar desarrollo económico y la sostenibilidad de su medio natural; la integración de su población inmigrante en el seno de una sociedad multicultural o el mantenimiento de una identidad cultural propia en el marco de un mundo global, recuperando el sector primario, que siga sirviendo como reclamo para la potente industria turÃstica, y apostando por la diversificación de su economÃa. .
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